En la tarde gris del sábado, Huirapuca dio brillo a toda la "Perla del Sur", tras vencer, en un
encuentro electrizante, a Tucumán Rugby por 26-25.
Partidos para el recuerdo los hay. Éste será uno.
Ante un marco imponente de público, "Huira" dominó, sufrió, y festejó. Analicemos
paso por paso. Desde el minuto “0” se preveía que el encuentro sería una
guerra, el “Horacio Rearte” fue el campo de combate, dentro y fuera del
mismo, ya que los cantos entre las hincadas por momentos se hizo presente. Por el
lado de los jugadores, Huirapuca salió con sus 15 soldados al dar batalla, y tratar
de revertir lo sucedido en Santiago. Por otro lado, Tucumán Rugby quería ser
verdugo y festejar doblemente, por su aniversario y una posible victoria en la
Concepción, algo que no pudo ser. En cuanto al juego los dirigidos por Conrado Iturbe y Alejandro Molinuevo, fueron protagonista
en mayor parte del primer tiempo. Atacó y defendió mejor que su rival, y forzó,
en dos ocasiones, errores de la visita que
lo llevó al ingoal del mismo. Sin embargo, cometió varios penales en el ruck y
el apertura de Tucumán Rugby, Domínguez, no perdonó, estuvo acertado, lo mismo que el full back de “Huira” Julián
Fornaciari, y complicó hasta el final. Lo que dejó en 20-12, el score parcial.
Se sufrió:
porque en parte de la segunda mitad esta guerra comenzaba a dejar algunos
soldados “Gauchos” fuera de combate, Germán Fadel, Juan Herrera y Gabriel
Herrera fueron algunos que dejaron el campo antes de finalizar el encuentro. A
esto hay que agregarle las dos amonestaciones que tuvo el equipo concepcionence, dos hombres
claves en el scrum, Santiago Rocchia y Miguel Delgado. Esto limitó al equipo en
cuando al ataque, pero los 13 guerreros que quedaron en el campo lucharon todas
las pelotas como si fuera la última y apoyados por el aliento de la gente con el
“vamos huira vamos, ponga huevo que ganamos”, defendieron y tacklearon como si
no hubiera un mañana. De todos modos, la visita descontó con un par de penales y se puso a solo 5 puntos de Huirapuca, 23-18. A falta de un minuto y con todos los hombres locales en
cancha, sucedió lo inesperado; una jugada polémica que arranco de izquierda a
derecha terminó en el ingoal de “Huira”, de la mano del full back Cartier y la conversión
de Domínguez, hizo que la visita pasara arriba en el marcador por 25-23. “Los Chetos”
festejaban con euforia, y la gente de Huira estalló de bronca contra la terna
arbitral por esa jugada. Baldazo de agua fría para los locales. En un lapso
determinado, más de una persona se decepcionó, algunos se agarraban la cabeza,
otros simplemente no podían creer lo que estaba pasando, el partido se le
escapaba como el agua, cuando fluye entre los dedos.
Y finalmente
se festejó: con tiemplo cumplido, la adrenalina a mil, la mente fría y el corazón
caliente, los soldados gauchos fueron en busca de la gloria, querían revertir
esta situación, era todo o nada, y fue todo. Porque a pesar de ir perdiendo con
tiempo cumplido, jugó como lo hizo a lo largo del encuentro, con garra,
actitud, y compromiso con ellos mismos, y con la gente. Arremetió a la visita hasta
forzar su error. La desesperación por querer sacar la pelota y festejar, le
jugó en contra a Tucumán Rugby que hizo el penal, ese que le daba la última chance a Huirapuca, para ganar.
Los mismos que antes se agarraban la cabeza, ahora saltaban de alegría, gritaban y
se abrazaban entre ellos. Todos estaban exaltados. Pero esto terminó al momento en que Julián Fornaciari
tomo la pelota con sus manos, un silencio abismal invadió en el “Horacio Rearte”,
toda la responsabilidad estaba en él. Con la mirada puesta entre los palos, y vaya uno a saber cuantas cosas parsaron por su mente, Julián, dio el último suspiro, tomó carrera y pateó la ovalada, como en cámara lenta,
pareció que todo a su alrededor se detuvo por un momento, hasta que ésta cruzo los
palos, poniendo el score final en 26-25, y la tribuna estalló de felicidad. Lo que se vivió adentro del campo fue
especial, se abrazaron todos, reconociendo el duro encuentro que tuvieron y la
manera en que ganaron, a puro sacrificio y corazón. Hubo algunas lágrimas. Se
pudieron sacar una gran carga de sus espaldas, ya que hacía un tiempo estaban
en deuda con la gente por no poder ganar de local. La alegría invadió en cada
jugador, cuerpo técnico y cada persona que fue a ver el partido. El equipo
mostró un cambio, e hizo recordar al Huirapuca campeón del torneo anterior. Ganaron una final ¿Será este el puntapié inicial para lograr la hazaña del año pasado? Esto se verá en las tres finales que le restan de este súper 8, para lograr el próximo
objetivo que es estar entre los 4 mejores del NOA.
Una perlita: El penal, de Julián Fornaciari, que le dio el triunfo a Huirapuca.
Una perlita: El penal, de Julián Fornaciari, que le dio el triunfo a Huirapuca.








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