domingo, 14 de septiembre de 2014

DE TAL PALO... TAL ASTILLA

Al igual que su padre, Tristán Molinuevo, Juan Manuel Molinuevo hizo su debut como wing en la primera división de Huirapuca, a los 17 años, frente a Cardenales. Lo mismo que su padre que jugó como wing en su debut ante Corsarios pero con la diferencia que Tristán tenía tan solo 14 años.
 Si buscamos el significado de la palabra felicidad aparecería: “Estado de ánimo de la persona que se siente plenamente satisfecha por gozar de lo que desea o por disfrutar de algo bueno.”. Ésta imagen refleja claramente ese significado. Porque no hay que ser adivino para darse cuenta lo que esta fotografía expresa por sí misma, amor, orgullo y pasión por este deporte. Claramente ésta imagen dice más que mil palabras.
Ésta fecha 14/09/2014, será una que muchos no olvidarán. En Concepción, en el encuentro disputado entre Huirapuca y Cardenales,  sucedió algo histórico para el club.

Son pocas las  personas que tienen la posibilidad de compartir un deporte junto con un familiar, y hoy el rugby le dio ésta posibilidad, a  la familia Molinuevo. Padre e hijo, vistiendo la misma camiseta, la del club de sus amores, la que tanto aman, y muchos defienden, con garra y corazón, en cada partido. Un momento único. Todo fue más que alegría para “Maneco” ingresó en el segundo tiempo por Lucas Nieto, aplaudido por toda la gente que estaba contenta por su debut en primera. Jugó con su padre, metió un par de tackles, pescó una pelota en un ruck y por su puesto Huirapuca ganó. Al respecto de su presentación el joven nos dijo: “Salió todo bien, por suerte se pudo ganar. Antes de entrar a la cancha estaba muy ansioso y nervioso, pero tenía ganas de jugar. Compartir una cancha con mi papa fue muy bueno y ahora que ganamos, mucho más”. Por su lado Tristán Molinuevo: “Surgió esta posibilidad el viernes que juguemos juntos y la verdad estoy muy contento. Al principio tenía un poco de miedo porque tiene 17 años, pero bueno todo salió bien y ahora que ganamos con él, estoy doblemente feliz”, cloncluyó con una alegría contagiosa, por haber compartido esta experiencia que pocos la pueden vivir. 

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